lunes, 5 de agosto de 2013

Mujeres mundiales


Missy Franklin, portadora de seis medallas de oro en los Mundiales de Natación, fue la reina indiscutible del Palau Sant Jordi. La imponente mujer del rodete, ruborizada, se reía a carcajadas luciendo una intimidante hilera de dientes, antes de abandonar la piscina. Objeto de la cuestión más acuciante de la noche, se tornó muy seria. “No quiero ser el relevo de Michael Phelps, quiero ser Missy”.
Nunca hubo un Mundial de Natación más femenino que el celebrado en Montjuic y alrededores. La descalificación del equipo de relevo masculino de Estados Unidos en la final de 4x100 estilos, en el estruendoso cierre de ayer, encajó con naturalidad en la trama de unos campeonatos escorados hacia las mujeres. La retirada de Phelps acentuó la deriva, la sensación de vacío, la caída de las marcas en carreras en las que durante años se había elevado el listón hasta límites insólitos, y una crisis de liderazgo que los norteamericanos no consiguieron resolver del todo.
fotonEn el equipo de España la tendencia internacional se manifestó de forma extrema. Los hombres de rojo no ganaron ni una medalla. Las chicas de rojo se colgaron 12. Ellas solas se valieron para acumular la mejor cosecha de España en la historia de los Mundiales tras las once medallas de Roma 2009.
La expedición española lo experimentó en los Juegos de Londres, el año pasado. De las 17 medallas logradas, 11 fueron obra de mujeres, un botín extraordinario que acentuó el fabuloso tirón del deporte femenino, ya fuera en modalidades individuales o colectivas. Subyugadas por el franquismo, las mujeres despegaron tarde en el deporte y han tenido que vencer no pocas resistencias. Hoy ya copan el 25% de las medallas olímpicas ganadas por España a lo largo de su historia. En un país capitalizado por el casi monocultivo del fútbol masculino, hoy las mujeres compiten como las mejores en no pocas disciplinas pese a contar con menos medios y muchas más reticencias que en países de su entorno.
Al igual que en Londres 2012, con Mireia Belmonte al frente, en los Mundiales de Barcelona, las ninfas se hicieron con todo el protagonismo. Ahí donde hubo mujeres, hubo excelencia. Comenzando por el torneo de sincronizada (siete medallas), continuando con el waterpolo (un oro), y provocando la ola en el graderío que vibró con cada final que agitaron Mireia Belmonte, Melani Costa, Bea Gómez, o Marina García. Los tres trofeos (dos platas y un bronce) de Mireia y la plata de Melani coronaron a la natación femenina y pusieron en evidencia la mediocridad del equipo masculino.
Lo más cerca que estuvo un español de subirse a un podio fue Aschwin Wildeboer, cuarto en la particular carrera de 50 metros espalda, la distancia menos prestigiosa del programa, precisamente porque es la única en donde la aleatoriedad constituye un factor decisivo. “Llevamos un tiempo en el que esto está totalmente desequilibrado”, dijo José Antonio del Castillo, responsable técnico del equipo español. “Hace un año nos planteamos hacer cosas diferentes con los chicos para mejorar. En pruebas de velocidad, en 50 y 100 metros, en España no tenemos los biotipos de los mejores del mundo. El otro factor es que los chicos de hoy tienden a practicar deportes de equipo”.
Los seis récords mundiales establecidos en Barcelona fueron obra de mujeres. Cuatro de ellos, los de 50 y 100 braza, y los de 1.500 y 800 libre, son el producto del esfuerzo de dos chicas de 16 años: Ruta Meilutyte y Katie Ledecky. Asombrado ante la desproporción, Dave Salo, el jefe de los entrenadores del equipo femenino de Estados Unidos, celebró que las marcas cayeran a pesar de haber superado los bañadores textiles. “Ver a Katie, a Missy, o a Ruta, ha sido muy emocionante”, dijo. “Todas son niñas muy jóvenes que no han probado jamás los bañadores de alta tecnología, ni los bañadores rápidos, ni saben nada de eso. Entre los chicos se ve el hueco dejado por Phelps y Aaron Peirsol. Han aparecido pocos nadadores jóvenes realmente extraordinarios, aparte de Chad le Clos. Pero creo que en Estados Unidos tenemos un grupo de adolescentes muy especial que darán mucho que hablar en el futuro”.
Mientras tanto, Barcelona quedó marcada por el Mundial de las mujeres. Y España no fue ajena al fabuloso impulso del deporte femenino, entronizado por Mireia y las guerreras del waterpolo.
DIEGO TORRES

lunes, 8 de julio de 2013

Campeonas y derrotados compiten por la portada


Interesante debate. La mañana siguiente a un domingo de finales deportivas de alto nivel, en las redes sociales estallaba la pregunta: ¿por qué ocupa tanto espacio en casi todas las portadas el partido de la selección de fútbol masculino, que sufrió una contundente derrota ante Brasil en la final de la Copa Confederaciones en ese país, por delante del equipo femenino de baloncesto, campeón del Eurobasket tras una victoria épica ante Francia en su cancha?

No hace falta decir que la prensa española, tanto la generalista como la deportiva, apostaron claramente por el desenlace del fútbol en Río de Janeiro por delante de la gesta en París, aunque no todos del mismo modo. Esto es lo que hizo EL PAÍS en sus sucesivas ediciones: en la primera, que por horario no podía recoger lo ocurrido en Maracaná, la imagen de la primera página era para las triunfadoras del baloncesto. Las últimas ediciones sí recogían la derrota de España en la Confederaciones con foto y texto a tres columnas, pero mantenían un espacio significativo (dos columnas con foto debajo) para el éxito del baloncesto femenino. Estas son las primeras antes y después de la final en Brasil.

Del resto de diarios generalistas, Abc y La Razón no mencionan el triunfo del baloncesto en la primera página de su edición madrileña; sí lo hace El Mundo en un pequeño título debajo del fútbol. Los deportivos As y Marca apostaron por una solución parecida: dedicar casi toda su portada al partido de Maracaná pero destacar el baloncesto femenino, con foto, en la parte superior, junto a la cabecera. En todo caso, el fútbol masculino ocupó más espacio que el baloncesto femenino en todos los medios, lo que tampoco se puede calificar de sorpresa.

El fútbol es con mucho el deporte rey de las audiencias; una final España-Brasil en el mítico estadio de Maracaná no tenía precedentes y es uno de los mejores platos para el espectador mundial que puede ofrecer ese deporte. En el otro lado, el equipo español de baloncesto femenino derrotó a Francia por un solo punto tras un emocionantísimo final disputado en el campo del rival, lo que alimenta esa creciente rivalidad deportiva entre los dos lados de los Pirineos. Es decir, que por méritos lo de ellas en el baloncesto era cuanto menos como si ellos hubieran ganado en el último minuto en vez de caer 3-0.

En las redes muchas personas consideraron más meritorio lo conseguido por Sancho Lyttle, Amaya Valdemoro, Alba Torrens y compañía en París que lo que hicieron Iniesta, Torres y Casillas en Río. Y afeaban a los medios no haberlo entendido así.


 Orofemenino


¿Saben? A los periodistas no nos gusta dar demasiadas explicaciones de las decisiones que tomamos, como ocurre en tantos oficios, pero estos tiempos 2.0 nos facilitan el diálogo con el lector y no queríamos esquivar esta polémica. Las críticas nos hacen espabilar, reflexionar sobre qué hacemos y por qué. Pido opinión a otro periodista de larga trayectoria, Bonifacio de la Cuadra, comprometido con la igualdad tanto como con el deporte. De la Cuadra ha sostenido en varios artículos el fin de la separación por sexos en el deporte y la promoción de competiciones mixtas. Y a quienes ven utópica su posición, les recuerda: "Antes también veían como una locura que una mujer sea policía o bombera". Pero este periodista comprende que las expectativas despertadas por la selección masculina de fútbol en Brasil, que tenían en la Copa Confederaciones su único reto sin cumplir tras una racha triunfal, tenían difícil competencia. Y no cree que el hecho de que unas ganaran y otros perdieran restara relevancia mediática a cada uno de los choques.

Otro colaborador de este blog, el profesor de Derecho Constitucional Octavio Salazar, polemizaba al respecto en Facebook desde otro punto de vista: "Los periódicos reflejan lo que prima en la sociedad. Claro, el fútbol es más importante que el baloncesto, y el baloncesto de chicos más importante que el de chicas. Tampoco si un equipo femenino de fútbol hubiera ganado una copa mundial habría tenido tanto peso. Es decir, el desequilibrio -no sólo de los medios, que también, sino de la sociedad en general- está en el género, no en el deporte. El mundo del deporte, y del fútbol en particular, es el paradigma del machismo. Y por tanto lo que reflejan los medios también lo es".

Amaya Iríbar, periodista de la sección de Deportes de esta casa, cree que el desigual tratamiento de los triunfos de equipos masculinos y femeninos es un reflejo más de una sociedad con profundas raíces machistas. "Lo que pasa en el deporte pasa en la vida, en las empresas, en los partidos políticos", explica. "El deporte ha sido durante mucho tiempo ha sido una actividad exclusivamente masculina. Dicho lo cual, el impacto mediático de la competición femenina es menor, eso es un hecho. Y ocurre lo mismo que con los deportes minoritarios que reclaman más atención. Que sí la merecen, pero el fútbol mueve muchísimo más público, más dinero, más interés". Un dato: cinco de las diez noticias más leídas en la web de este periódico este lunes eran piezas relacionadas con la final de la Copa Confederaciones; las crónicas del Eurobasket femenino no alcanzaban esas posiciones.



Es bienintencionada pero ingenua la pretensión de dar exactamente igual seguimiento al deporte masculino que femenino. Como es comprensible, los medios tenemos en cuenta qué interesa más al público (o qué creemos que les interesa más, pero eso hoy es medible). Los deseos de la audiencia no pueden ser la única guía, porque un diario es ante todo un criterio del que se fían los lectores. Pero claro que importa. Ninguna actividad puede ignorar lo que desean los consumidores, esta menos que ninguna, porque tiene que ganarse su confianza.

Resistirse al dominio del fútbol (masculino, sí) sobre todos los demás deportes ha sido durante mucho tiempo labor complicada, a pesar de que los triunfos de los Nadal, Gasol o Alonso hayan abierto mucho el abanico del interés popular. Nombre de hombres, en cualquier caso. El siguiente paso es que el deporte que practican las mujeres atraiga los focos, y eso no se va a conseguir, como la paridad en los consejos o en las listas electorales, mediante cuotas. Se consigue a golpe de éxito, vendiendo triunfos, épica. Pero sobre todo promoviendo el deporte base femenino, construyendo desde abajo. Creando cantera a la vez que afición. Por ejemplo: ¿por qué aceptamos que el Real Madrid no tenga equipos de mujeres en ninguna categoría, pero esté formando a chicos casi desde que empiezan a andar?

Los Juegos de Londres rompieron en 2012 muchos de los prejuicios. En este país futbolero y donde el deporte ha sido territorio masculino, las mujeres ganaron más medallas que los hombres: 11 frente a 6. El país entero vibró ante la pantalla viendo las gestas del equipo femenino de balonmano, por poner un ejemplo. Un ejemplo muy esclarecedor, porque tras la victoria supimos que el campeonato nacional estaba al borde de la quiebra, que los clubes cerraban y la mayoría de jugadoras han hecho las maletas (este reportaje de Iria Villar se lo cuenta todo). No es posible. entonces, vivir en España del balonmano profesional. En baloncesto femenino hubo un caso igual de escandaloso: el equipo valenciano Ros Casares se proclamó campeón de Europa en mayo y echó el cierre en junio por inviabilidad económica. Así como suena. Como dice De la Cuadra, "el problema del deporte femenino no son los grandes eventos, son los domingos normales".

¿Están en igualdad de condiciones el deporte masculino y femenino? Ni en presupuestos, ni en apoyo institucional, ni en patrocinadores, ni en asistencia de espectadores cabe comparación alguna. Tampoco en atención de los medios de comunicación públicos ni privados, reconozcámoslo. Tampoco en su capacidad de movilizar hinchas, que al final eligen libremente el espectáculo que les gusta más. Por otro lado, tantas voces que piden más atención para el deporte femenino... ¿se podrían traducir en fichas, clubes, abonos, taquilla, audiencia televisiva? ¿En una afición que lo sostenga?

Los éxitos internacionales reflejan la pujanza de las nuevas generaciones de deportistas, liberadas de complejos de todo tipo. El deporte femenino necesita más relevancia y otros países, EE UU en cabeza, pueden darnos lecciones de cómo lograr estructuras y audiencias importantes. Eso es más importante que dividir al 50% los centímetros cuadrados de la foto de portada, idea salomónica y por tanto poco acertada.

Los deportistas se abren paso ganando y las jugadoras de baloncesto de eso saben. La noticia es que la selección femenina han logrado una victoria que se ha abierto sitio en la primera página. Ese hueco de la portada es una victoria, una conquista, en absoluto una concesión. Nadie se lo puso nunca fácil a las mujeres deportistas.


Ricardo de Querol    www.elpais.com

viernes, 28 de junio de 2013

El salario medio de las mujeres es un 23 por ciento inferior al de los hombres


 


El sueldo bruto anual más frecuente se situó en España en torno a los 15.500 euros en 2011, según la Encuesta anual de estructura salarial publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
No obstante, la ganancia media anual por trabajador fue ese año de 22.899,35 euros, el 0,5 % más que el año anterior, debido a que hay muchos más trabajadores que tienen sueldos bajos que entre los que cobran remuneraciones más altas.
Así, explica el INE, el salario mediano, el que divide al número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y los de salarios inferior, se situó en 19.287,24 euros brutos al año.
La encuesta del INE muestra un incremento del porcentaje de trabajadores en las franjas más bajas de salarios, lo que se traduce en el hecho de que el salario medio sea superior tanto al mediano como al más frecuente.

Desigualdades entre cargos y por género

El INE destaca la gran diferencia del grupo de directores y gerentes con los del resto de las ocupaciones, ya que su salario fue un 137,5% superior al salario medio.
Los directores y gerentes ganaron 54.396,44 euros brutos anuales de media, le siguieron los otros técnicos y profesionales 34.368,77, los técnicos y profesionales de apoyo (28.176,89) y los trabajadores de los servicios de protección y seguridad (26.474,05).
También hubo diferencias por género, ya que el salario bruto medio anual entre las mujeres supuso el 77% de la de los hombres, con 19.767,59 euros para ellas, frente a los 25.667,89 euros de ellos.
En 2011, el 16,38% de las mujeres tuvo ingresos menores o iguales al salario mínimo interprofesional (SMI), frente al 6,8% de los hombres y, si se tienen en cuenta los salarios más altos, el 9,97 % de los varones presentó sueldos cinco veces superiores al SMI, frente al 4,41% de las féminas.
www.rtve.es

jueves, 20 de junio de 2013

El 38% de los asesinatos de mujeres en el mundo son casos de violencia machista


El 38% de los asesinatos de mujeres en el mundo no se debe a robos callejeros, o situaciones de guerra, no: son perpetrados por su pareja o expareja, una cifra "alarmante", según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El primer estudio global sobre la violencia física o sexual contra la población femenina elaborado por este organismo revela que un tercio de las mujeres de todo el mundo ha sufrido o sufrirá violencia a manos de su compañero sentimental en algún momento de su vida.


La OMS define la violencia física o sexual contra la población femenina como "un problema de salud pública de proporciones epidémicas". El informe Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer: prevalencia y efectos de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal en la salud —publicado por la OMS en colaboración con la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica— determina que el 35,6% de las mujeres ha sufrido agresiones a manos de su pareja o de alguien que no es su pareja —en algunas zonas, como el continente africano, esta cifra se eleva al 45,6%—. En su mayor parte, son casos de violencia machista. Es significativo que el 29,4% de las chicas de entre 15 y 19 años haya sido maltratada por su compañero o excompañero sentimental, lo cual refleja que este problema se inicia muy pronto en las relaciones de pareja.


Pero el informe no solo se centra en este tipo de violencia, sino que también refleja las agresiones sexuales a las mujeres a manos de otras personas. El 7,2% de la población femenina ha sufrido esto en algún momento de su vida. Llama la atención que, según el estudio, el porcentaje sea mayor en los países desarrollados (12,6%) que en regiones como el Sudeste asiático (4,9%) o el Pacífico occidental (6,8%). La OMS aclara, sin embargo, que en estas últimas zonas la violencia sexual sigue estigmatizada, por lo que muchas mujeres no se atreven a denunciar estas agresiones, ya que se sienten avergonzadas e incluso culpables. Los autores de la investigación reclaman más estudios sobre la violencia fuera del seno de la pareja. "Necesitamos que más países midan este tipo de violencia y estudien los mejores instrumentos de medición que estén disponibles", expone el doctor Naeemah Abrahams, del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica.


Hay que tener en cuenta que las cifras que ofrece este estudio se obtienen de comparar países donde no siempre se contabilizan estas agresiones con el mismo rigor o se usan sistemas diferentes.


Los efectos de la violencia en la salud

El estudio menciona las muchas enfermedades o padecimientos asociados a estas agresiones, como la mayor probabilidad de dar a luz a bebés por debajo del peso recomendado, de padecer una depresión, de tener problemas con el alcohol o sufrir un aborto; además aumentan los contagios de enfermedades de transmisión sexual.


El porcentaje de hombres muertos a manos de sus parejas, un 6%, contrasta con el caso contrario, el de mujeres que son víctimas mortales de sus compañeros sentimentales: un 38%. En algunas regiones, como el Sudeste asiático, más de la mitad de los crímenes contra mujeres (el 55%) son cometidos por sus cónyuges.


Los autores del informe remarcan la importancia de que por primera vez se haya realizado una revisión sistemática y una síntesis de datos científicos a nivel global y regional sobre la prevalencia de estas dos formas de violencia contra la mujer. El estudio anima a reforzar los esfuerzos para prevenir las agresiones y concienciar a la población y hace hincapié en la necesidad de mejorar la asistencia a las víctimas de violencia.