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jueves, 19 de junio de 2014

Liderazgo femenino en tierras tribales



Lilian nació en paz. Así la bautizó su madre, en su nombre masai, Naserian (paz), debido a su parto fácil e indoloro, algo que no les sucede a otras muchas mujeres de esta tribu que emigró desde la parte alta del río Nilo hacia el sur de Kenia y el norte de Tanzania, en plena sabana africana. Nacer hembra en territorio masai no es fácil, conlleva vivir una existencia sometida a duras presiones por parte de la propia comunidad y, además del duro trabajo cotidiano habitual en manos femeninas, a sufrir prácticas como la mutilación genital o el matrimonio precoz, que en Kenia mismo se están intentando controlar.

El sentido de comunidad es indispensable entre los masai. Cada clan queda protegido con hermandad y devoción. “Nos ayudamos entre todos los del mismo clan, somos como de la misma familia”, cuenta Lilian mientras el taxi de Narok a su aldea, Ositeti, queda atascado en un riachuelo. No hay carretera para un trayecto de más de 100 kilómetros, solamente un camino indefinido de tierra que levanta polvo y espinas en cada socavón.


El camino. Lilian tiene claro cuál es el suyo, el que debe seguir para ayudar a todas esas mujeres que la rodean, que ignoran sus derechos o no se atreven a alzar la voz para reivindicarlos. Ella, gracias a la ayuda de la ONG catalana The South Face –que trabaja para proporcionar acceso universitario a mujeres sin recursos en Kenia– estudia Educación en la Universidad Kenyatta de la ciudad de Narok. A un año de terminar su carrera, Lilian defiende “la opción a estudiar de los jóvenes, a decidir cuándo y con quién casarse, a poder vestir diferente, a aprender de otras culturas... ”. Su propósito es dedicarse a trabajos sociales, ayudar a estimular el estudio y la emancipación de la mujer en su comunidad o cuanto menos romper el silencio femenino habitual. Es decir: usar la educación con un objetivo: como vía hacia la independencia y la libertad. Su mensaje es claro: “La formación tiene un efecto directo para todos. A través de ella, las mujeres no permitirán que se las tiranice y los hombres, a su vez, aprenderán a respetarlas e integrarlas en las decisiones colectivas”.


Desde Ositeti, la pequeña aldea de donde procede, Lilian tiene que lidiar con las tradiciones ancestrales de su estirpe, preservando su pureza y al tiempo ofreciendo opciones para los más jóvenes, especialmente a ellas, las mujeres, supeditadas a costumbres arcaicas. “Cuando regreso a mi aldea, tengo que ponerme falda larga y despintarme las uñas. De lo contrario, todo el pueblo me acusa de corromper la imagen tradicional de los masai”, cuenta mientras dirige las vacas hacia el río para darles de beber. “En Ositeti no voy a la Iglesia. La última vez me avergonzaron en público por llevar el pelo largo y recogido en trenzas. Yo quiero ir a misa para tener un momento para mi fe, pero no puedo si no se me respeta”, añade indignada.


En pocos minutos, un par de hombres con un coche todoterreno acuden al rescate. Una mujer con grandes agujeros en los lóbulos y un vistoso pañuelo amarillo que paseaba por la zona, se une a la hazaña y ayuda a los caballeros a empujar el vehículo. Con los pies empapados sube al coche y la acercan a su poblado. “Ashe (gracias)”, les agradece Lilian. Al llegar a casa, Lilian prepara la comida para toda la familia y se encarga de todas las tareas domésticas. Enciende el fuego a leña y calienta el agua para las patatas. A veces el calor se hace insoportable al retenerse en las paredes de chapa y prefiere cocinar fuera. Lava los platos, la ropa, ordeña las vacas. Llegada la noche, rescata unos minutos de lectura de su libro Blossoms from the Savannah y sonríe bajo el farol de luz a pilas y las estrellas.



La lucha de Lilian es valiente y compleja. Una apuesta de convivencia entre lo tradicional y lo moderno. Y sobre todo, un cambio para defender la igualdad de género y ampliar las posibilidades de futuro de las nuevas generaciones. Como líder estudiantil asegura que algunos cambios son positivos y pueden resultar beneficiosos para todos, sin que eso perturbe un modus vivendi atávico. No lo tiene fácil. Su tierra es conocida por la reserva natural Masai Mara, dónde miles de turistas acuden anualmente a contemplar la increíble y variopinta fauna que habita en las inmediaciones del parque. Elefantes, jirafas, leones, cebras, leopardos, gacelas, hienas y otros muchos animales salvajes retozan en libertad ante la mirada atenta de los visitantes.


Los hogares masai son de barro y bosta, con una base de madera que distribuye las habitaciones. Habitualmente una se usa para resguardar el ganado, otra es para los cónyuges y un espacio queda destinado para cocinar.


La tribu, con su gran variedad de clanes, convive en armonía. Hombres y mujeres con coloridos atuendos, cabezas rapadas y lóbulos perforados de donde cuelgan abalorios y pendientes de diversas tonalidades, pasean por las llanuras. Ellas cargan a sus hijos en la espalda y van a buscar agua al río más cercano o madera para construir la casa de sus maridos. Ellos llevan bastones y cuchillos para protegerse de los depredadores. Los morana, los guerreros, cargan lanzas para cazar leones y alimentarse de su sangre y su carne. Eso les hace más fuertes y todos pueden escucharles mientras se agrupan para llevar a cabo sus rituales y sus cánticos.

viernes, 21 de marzo de 2014

Rosa rebelde


Gulabigang



La historia de Gulabi Gang, la banda rosa, un grupo de mujeres que han tomado un bambú para exigir sus derechos en Bundhelkand, Uttar Pradesh, uno de los Estados más pobres de India, está ahora en la cartelera en India. Primero con un documental que había recorrido varios festivales internacionales y hasta ahora llega a su país de origen. La directora, Nishtha Jain, explica que su interés era retratar la injusticia y desigualdad que viven las mujeres en las zonas rurales de India. También una película de ficción de Bollywood se ha inspirado en esta lucha.
De las integrantes de la banda rosa, llamada así porque llevan saris de ese color, la mayoría de ellas son pobres, mayores, sin educación y de las castas más bajas. El documental es un homenaje a su coraje, humor y resistencia.

La condición de la mujer en las ciudades, aunque con sus matices, está mejorando. En el último año, después de la violación en grupo en Nueva Delhi de una estudiante que desató protestas, la sociedad está más sensible a este problema. “Pero en las áreas rurales las mujeres están una situación mucho más difícil: allí no tienen libertad ni pueden decidir ni sobre su propia vida”, explica Jain. La banda rosa está intentando cambiar las cosas, pero encuentra mucha resistencia. No sólo de los hombres, sino que el sistema patriarcal se perpetúa por todas partes: los varones no quieren que cambie porque ellos tienen el poder y las mujeres tienen miedo de cambiarlo. Lo irónico es que, en su lucha contra el machismo las mujeres son forzadas a emular el poder masculino.
Solo las personas que viven en sociedades igualitarias pueden permitirse hablar suave, dice la directora. La banda rosa está haciendo lo que puede con sus limitaciones, con sus medios y sus circunstancias. Jain asegura que el grupo no está tomando la justicia por su propia mano, sino que está luchando porque se cumpla la ley. 

En el documental, filmado en 2012, se sigue la historia de una mujer que murió quemada en su cocina supuestamente cocinando. La comandante de la banda rosa, Sampal Pal, hace todo lo posible por que la policía investigue el caso, temiendo que en realidad se trata de un asesinato. Ni siquiera el padre de la víctima quiere declarar. “Algunas veces las mujeres son asesinadas por cuestiones de dote o simplemente porque es conveniente y nadie hace nada”, explica Jain. Los peores estados para ser mujer en India son Rajastán, Haryana y Uttar Pradesh. En el documental se puede ver a Pal organizando a las mujeres y exigiendo justicia. El documental Gulabi Gang, que ha recibido muy buenas críticas por “recordar la vulnerabilidad de las mujeres en la India rural”, será presentado en el festival Image India en Madrid, que se llevará a cabo del 17 al 31 de mayo. 
Curiosamente, también en estos días estará en la cartelera de India la versión de Bollywood de una banda de mujeres luchando por la igualdad, con casi el mismo nombre: Gulaab Gang. En el tráiler se puede ver que es una versión mucho más estilizada, protagonizada por las actrices Madhuri Dixit y Juhi Chawla. Jain no quiso comentar mucho al respecto, pero a los medios indios les ha dicho que no cree que un film comercial logre retratar la realidad. El productor bollywoodense Anubhav Sinha ha dicho que su película no está inspirada en la banda rosa, sino que es sólo es un retrato de la lucha de las mujeres por sus derechos. Aquí las mujeres también visten en saris rosas.

sábado, 1 de marzo de 2014

CAMPAÑA 8 DE MARZO 2014 del Instituto Andaluz de la Mujer: "SuperLola: Cuento y Guía Didáctica"

El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) ha lanzado el proyecto coeducativo 'Superlola', una guía didáctica telemática que, a partir de un cuento, permitirá al profesorado de infantil y primaria (primer y segundo ciclo) trabajar con su alumnado en el fomento de la igualdad de género, la autoestima y el respeto a la diversidad y a la libertad. La iniciativa, presentada hoy por la directora del IAM, Silvia Oñate, y el director de Participación y Equidad de Educación, Diego Ramos, constituye la campaña coeducativa que, con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, desarrolla cada año el IAM en el ámbito educativo, y que en esta edición se ha querido centrar en la población más pequeña. El proyecto pretende llegar a los más de 1.800 centros educativos de infantil y primaria de Andalucía, con una población objetivo de casi 660.000 niños y niñas de entre 3 y 10 años.
 

Para ello, según ha explicado Oñate, se ha querido utilizar “un recurso muy atractivo para este pequeño público”, los cuentos, un medio “que es fuente de inspiración, aprendizaje y construcción de identidades y roles para niños y niñas”. Creado por la experta en género Gema Otero y el ilustrador y diseñador gráfico Juan A. Muñoz, Superlola es un cuento coeducativo, en el que su protagonista, Lola, es una niña de cuatro años que sueña con ser una superheroína para cambiar el mundo y hacerlo más justo.  Según ha detallado la directora del IAM, Lola, “valiente, inquieta y deportista, rompe moldes y estereotipos sexistas”, convirtiéndose así en “referente ideal para que siga la infancia como modelo de igualdad”.

A partir del cuento y de un vídeo animado basado en el mismo, el IAM ha elaborado una guía didáctica para el profesorado, que será distribuida en las redes sociales y en el portal de la Consejería de Educación, además de la web del IAM.

La guía ofrece claves y herramientas para reflexionar con el alumnado sobre el valor de la igualdad, el respeto a la diferencia y la resolución pacífica de conflictos, la libertad, el compañerismo, la autoestima, la autonomía y el empoderamiento, el gusto por la lectura, la libre expresión de emociones y las relaciones afectivas saludables e igualitarias.



Dentro y fuera de las aulas
La campaña da continuidad a la línea de trabajo del IAM del pasado año, en el que se abordó la coeducación en los cuentos, a través del material didáctico 'El Alma de los Cuentos', una guía para el profesorado para analizar, seleccionar y trabajar con cuentos infantiles desde la perspectiva  de género.



El IAM trabaja en otras iniciativas de coeducación en las que se ha repartido material didáctico, especialmente a través de redes sociales, tanto en la población infantil como en la adolescente (Campaña del Juego y el Juguete No Sexista y No Violento 'La violencia no es un juego'; guía didáctica para secundaria, 'Iguales y diferentes'; campaña 'No es Amor. Rompe con la desigualdad'; proyecto 'Andalucía Detecta, Andalucía Previene', etc).



Junto a ello, el IAM desarrolla programas de formación en igualdad para Ampas (con la participación de 459 madres y padres en 2013) y para profesorado (con 1.047 participantes durante el pasado año). Andalucía cuenta además con una estructura coeducativa consolidada en el ámbito reglado, al ser la única comunidad autónoma con una persona coordinadora de coeducación en cada centro educativo y con una materia optativa de género en Educación Secundaria.



Según ha destacado Silvia Oñate, el “reto a partir de ahora es aumentar la eficacia ampliando el radio de acción al ámbito educativo no reglado, haciendo partícipes a medios de comunicación, industria cultural, artística y de ocio”. En este sentido, la directora del IAM ha recordado el reciente convenio con el Consejo Audiovisual de Andalucía para el fomento de una publicidad y una información igualitarias, así como la colaboración con el sector artístico (Centro Andaluz de las Letras, Festival Miradas de Mujer, etc) para visibilizar a la mujer como referente social.

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer (vídeos)
























domingo, 29 de diciembre de 2013

En Portada. "Yermas"



El caso de las esterilizaciones forzadas en Perú sirve muy bien para ilustrar lo fría y distante que, en ocasiones, se muestra la clase política ante –o frente a- sus gobernados. Se antoja de sentido común que es necesario pedir disculpas cuando miles de personas, con argumentos coincidentes, irrefutables, aseguran haber sido esterilizadas a la fuerza. Simplemente porque se violó su íntimo derecho a ser madre, o padre.


 

domingo, 17 de noviembre de 2013

La Noche Temática. "Niñas, las más vulnerables"

Si en muchos países ser menor significa sufrir grandes discriminaciones, nacer niña incrementa las posibilidades de ser vulnerable entre los vulnerables. Con motivo de la semana Concienciados con la Infancia, La Noche Temática nos acerca al drama de nacer niña en Afganistán a través de dos documentales: Las novias del opio e Hija, tú serás un niño.

“Las novias del opio"

En Afganistán el gobierno está llevando a cabo un programa de destrucción masiva de los cultivos de amapolas, plantas de las que se extrae el opio. Pero este método ha tenido un efecto colateral drástico en las familias campesinas a las que los traficantes de droga prestaron dinero para plantar sus campos. Una vez destruido el cultivo, los agricultores no pueden pagar los préstamos.
 Estos campesinos lo único que poseen de valor son sus hijos y, en particular, sus hijas como moneda de cambio. Ante las amenazas de muerte de los traficantes, niñas de apenas 6 años son vendidas como esclavas sexuales para salvar a sus padres. Muchas familias tratan de marcharse pero temen que, vayan donde vayan, los encuentren los traficantes. Una vez secuestradas, pocas niñas logran escapar de su cautiverio. En un país donde el Gobierno es reacio a admitir los abusos sexuales a niñas, las víctimas sólo tienen un puñado de refugios privados a los que acudir.

 http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-novias-del-opio/2148287/

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“Hija, tú serás un niño”

Niñas disfrazadas de chicos por sus padres. En Afganistán es una práctica común, pero se hace ocultamente. Condenada por el Islam, esta tradición es un tabú. En una sociedad extremadamente patriarcal, nacer niña es una carga. Ir vestidas como un niño es una forma de escapar a esa condición. Se hacen pasar por chicos para poder trabajar, estudiar, divertirse y vivir. 

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-hija-tu-seras-nino/2148367/ 

La Noche Temática - Niñas, las más vulnerables - Mariam

viernes, 1 de noviembre de 2013

En Portada. "Mujeres de la luz"

La primera vez que supe de las “mujeres ingenieras solares” fue a través de un reportaje sobre una de ellas de Malawi. Me pareció una historia interesante y me puse a investigar cómo localizarla. Eso me condujo al Barefoot College, literalmente la Universidad de los Descalzos, que está ubicada en una pequeña y remota aldea de la India. Allí es donde se forman estas mujeres y se convierten en expertas en instalación, mantenimiento y reparación de paneles y baterías solares. La idea es que estas mujeres lleven la luz a sus aldeas y pueblos. Además de no tener luz, tienen que estar entre los países menos desarrollados del mundo, según los criterios de Naciones Unidas.
Las mujeres seleccionadas en esos países en desarrollo son en su mayoría analfabetas o semianalfabetas, de mediana edad y algunas incluso abuelas. El de la India es su primer viaje fuera de su país y su primer vuelo para adentrarse en una aventura vital que cambiará sus vidas para siempre.
El Barefoot College es una ONG fundada en 1972 por Bunker Roy, indio de la élite de los privilegiados que un día decidió dedicar su vida a los más necesitados y a aquellos que la sociedad deja de lado y que provienen del mundo rural. Por eso, este centro es de pobres para pobres y está financiado por donantes aunque el proyecto de las “mujeres ingenieras solares” recibe también apoyo de diversas instituciones públicas y privadas de distintos países.
PILAR REQUENA
http://www.rtve.es/noticias/20131028/portada-mujeres-luz/778940.shtml


jueves, 31 de octubre de 2013

Voces contra la Violencia (Stop the violence: speak out for girls' rights)

La iniciativa ‘Voces contra la Violencia’ ayuda niñas, niños y jóvenes a que aprendan a hablar sobre la violencia, comprendan las causas que la originan, reconozcan sus derechos y desarrollen las habilidades y la confianza para reclamar estos derechos. Empodera a niñas y niños, mujeres jóvenes y hombres jóvenes para que sean líderes, para que hablen claro y actúen.

sábado, 26 de octubre de 2013

Mujeres saudíes desafían la prohibición de conducir pese a la presión del régimen



El desafío de las saudíes por su derecho a conducir ha puesto nerviosos a los gobernantes del reino. Temerosos del éxito de la campaña que convocaba a las mujeres a ponerse al volante hoy, los responsables saudíes han advertido de las consecuencias e incluso realizado llamadas personales a varias activistas para que renuncien a su desafío. Ante esas presiones, las organizadoras han optado por evitar la confrontación y trasladar la cita a un inexistente 31 de noviembre (#Nov31Driving), un llamamiento abierto a conducir siempre que lo consideren oportuno. Justo ese aspecto de desobediencia civil es lo que más preocupa a las autoridades.

“Hemos pedido que no se conduzca hoy para evitar problemas con las autoridades, pero vamos a continuar la campaña por otros medios”, explica a EL PAÍS Hala al Dosari, una de las activistas.

No todas están dispuestas a renunciar sin embargo. “Buenos días. Estoy al volante y esperando a que salga el sol para run run por todo Yeddah”, ha escrito esta mañana Doua Mufti (@themufti). Al final, se ha echado para atrás, pero esta conductora no identificada ha salido bien temprano en Riad. Así se ha evitado los numerosos controles y coches patrulla que la policía ha desplegado hoy en la capital saudí. Poco después, y a plena luz del día, lo hacía May al Sawyan. Pero la movilización no se circunscribe a las grandes ciudades. También en Al Ahsa, en la provincia Oriental, ha habido conductoras hoy a pesar de las amenazas. En Yanbu, en la costa del Mar Rojo, la policía ha parado a una joven de veintipocos años y ha requerido a su tutor para que se hiciera cargo del coche, pero no la ha detenido.



Según avanzaba el día, se han ido conociendo más casos a través de vídeos colgados en YouTube, cuya autenticidad viene avalada por la palabra de las activistas. Un centenar de mujeres ya han roto el tabú desde que se lanzara la campaña a finales de septiembre. Aunque también hay quien asegura que no todas las saudíes quieren conducir. El problema es que no les dejan elegir.

En contra de la percepción inicial de que en esta ocasión los gobernantes no veían con malos ojos la demanda de las saudíes, en los últimos días se ha producido un cambio. Un centenar de clérigos se concentraron el pasado martes ante la Corte Real en Yeddah para pedir al rey que frenara la “occidentalización de las mujeres” a través del “complot” para conducir. Al día siguiente, el Ministerio del Interior emitió un comunicado que advertía contra la violación de las leyes del país y las “concentraciones y marchas con el pretexto de un supuesto día de las mujeres al volante”. Por si no quedaba claro, representantes del ministro, el influyente príncipe Mohamed Bin Nayef, llamaron por teléfono a varias activistas para que no participaran en la jornada ni animaran a otras mujeres a hacerlo.

El problema va más allá del derecho de las mujeres a conducir. Lo que realmente teme la familia real es este nuevo tipo de activismo social. La idea de que una movilización popular pueda verse como motor de cambio, en especial a la luz de las revueltas árabes que han sacudido la región desde 2011, suscita enorme preocupación. Por ese motivo, y a diferencia de la convocatoria de aquel año, las activistas se aseguraron en esta ocasión que la cita no cayera en un viernes, día no sólo de oración para los musulmanes, sino asociado con los levantamientos populares. También han evitado cualquier parecido con una manifestación, pidiendo a las mujeres que conduzcan de forma individual, a diferencia de la primera vez que lo hicieron en 1990.

“No creo que los gobernantes tenga un problema con que conduzcamos. Lo que no quieren es que la gente se organice por sí misma”, confirma Al Dosari. “El Gobierno quiere hacer las cosas a su manera, no ser percibido como que cede a la presión de las activistas”.

De ahí, que hayan dado un aparente paso atrás para evitar el riesgo de detenciones, prisión y elevadas multas. Sin embargo, no piensan cejar. “No es un movimiento político sino la defensa del derecho a conducir, parte de una lucha por los derechos humanos que todas las mujeres, y cualquier persona, deben tener”, concluye Al Dosari.

Arabia Saudí es el único país del mundo en el que las mujeres no pueden conducir. Formalmente, no existe una ley que lo prohíba, pero en un país en el que los edictos religiosos a menudo tienen valor legal, la realidad es que no pueden sacarse el carné de conducir. Varias lo han intentado durante los últimos días en Yeddah acudiendo a una autoescuela, sólo para ver como las autoridades de tráfico rechazaban sus solicitudes. Por supuesto, sabían el resultado de antemano, pero querían poner en evidencia a sus gobernantes que a menudo se amparan en que la sociedad saudí no está preparada para que las mujeres conduzcan.

No opina lo mismo Aziza al Yusef, una profesora de la Universidad Rey Saud, que en una reciente conversación con esta corresponsal se mostró convencida de que existe respaldo social para acabar con el tabú. Muchos hombres saudíes están de acuerdo. No todas las familias pueden permitirse un chófer. Así que se quejan de que tienen una doble jornada laboral, en su trabajo y como chóferes de sus esposas, madres, hermanas e hijas.

Tampoco la oposición de los ultraconservadores constituye ya un argumento de peso. Los mismos clérigos ultramontanos que esta semana se manifestaron contra el derecho de las saudíes a conducir, también se han opuesto antes a que se incluyera a 30 mujeres en el Consejo Consultivo, se les diera el (simbólico) derecho a voto o a que pudieran mezclarse libremente con los hombres en la Universidad Rey Abdalá de Ciencia y Tecnología. En todas esas ocasiones, el rey ha desoído sus quejas.

Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU han pedido a Arabia Saudí que acabe con la prohibición de que las mujeres conduzcan y que ponga fin a su discriminación social, entre otros abusos. La campaña, que los observadores han calificado de la mejor organizada que se ha visto en Arabia Saudí, ha generado una enorme simpatía en las redes sociales. Algunos usuarios de Twitter sugieren expresar el apoyo a las saudíes tocando el claxon delante de las embajadas del reino.


Ángeles Espinosa  www.elpais.com