lunes, 4 de marzo de 2013

EA Sports: Incluyan jugadoras en su videojuego de fútbol FIFA

El FIFA, de la empresa EA Sports, es uno de los videojuegos más vendidos en todo el mundo. Varias generaciones han crecido jugando a este videojuego. Pero no incluye ningún equipo femenino ni jugadora de fútbol. ¿Por qué no se representa también al fútbol femenino en el juego más famoso de fútbol?
Soy Verónica Boquete, mujer y futbolista. De pequeña entrenaba con mis compañeros, pero en los partidos me dejaban en el banquillo por ser niña. En estos años he visto como a muchas les han frenado sueños e ilusiones al no tener oportunidad de jugar. Simplemente por ser chica
Creo que es un problema de base, de educación. Y que podemos hacer mucho para avanzar en igualdad por medio del deporte. Yo quiero contribuir con esta petición.
Por eso le pido a EA Sports que contribuya con la igualdad en el deporte e  incluya a mujeres jugadoras en su videojuego FIFA.  
Parece una tontería pero no lo es. Incluir jugadoras en el FIFA animaría a las chicas que, como yo, amamos el fútbol a desarrollar su pasión, a competir para conseguir su ilusión y normalizar la relación entre la mujer y el deporte. Porque los chavales que hoy juegan serán la sociedad adulta de mañana.  
 Hagamos que el fútbol ayude a romper barreras.
Gracias por ayudarme a conseguirlo firmando y difundiendo esta petición.
change.org
 EA Sports: Incluyan jugadoras en su videojuego de fútbol FIFA

sábado, 2 de marzo de 2013

Cuestión de poder



Las mujeres, aunque muchas veces hemos sido excluidas, también fácilmente caemos en la tentación de excluir. Una y otra vez se repite la historia bíblica de Sara y Agar (Gn 16). Sara, herida en su dignidad por una cultura patriarcal que la despreciaba por no tener hijos, descarga toda su rabia y su tristeza contra Agar, la esclava que había proporcionado descendencia a Abraham. Y la abandona a su suerte en el desierto. Sara utiliza su poder como «señora» de forma destructiva, reproduciendo la misma lógica de exclusión que la excluía a ella.
Sin embargo, Dios escucha el llanto de Agar (Gn 21). El poder de Agar es el de generar y preservar la vida en medio del desierto y de la desolación, sin excluir a nadie. El Dios de Abraham responde al sufrimiento de una esclava extranjera. Su gesto amoroso cambia nuestra lógica y nos invita a transformar nuestro concepto patriarcal de poder. En el Nuevo Testamento esta transformación llegará a su plenitud al poner el servicio a los últimos como ejercicio de un poder que elimina las relaciones de dominación y crea relaciones de fraternidad.
Tradicionalmente, se ha entendido el poder de forma piramidal y jerárquico, que subordina a los seres humanos y la creación. El poder «desde arriba» es utilizado para conseguir los intereses del poderoso, en lugar de los intereses de las personas o pueblos. Como se deduce de la Historia, satisfacer los deseos de quien ejerce el poder ha sido siempre mucho más común, mucho más importante, que estimular los talentos de las personas sobre las que se desempeña el poder.
El feminismo, por el contrario, apuesta por otro modelo bien distinto de ejercitar el poder. Es el modelo inspirado en Agar. El poder es concebido como capacitación mutua. El verdadero sentido del poder debe ser el empoderamiento de las otras personas, el poder-con, la capacitación de las otras y otros para la vida. Si reconocemos como legítimo el poder de los padres sobre los hijos en la medida en que está al servicio del desarrollo de su persona y de su autonomía, lo mismo deberíamos exigir a cualquier otro tipo de poder que reclame legitimidad.
Presentamos modos de practicar el poder inspirados en una perspectiva de la realidad que nos lleve a compartirlo, a cultivarlo junto con otros y otras. El poder debe siempre compartirse y multiplicarse, y no debe acumularse en los niveles superiores. La persona que ejerce el poder debe incluir especialmente a las que viven en los márgenes y que piensan que «no son nadie». La autoridad se logra estableciendo conexiones, trabajando en equipo y evitando todo tipo de competencia que pueda crear celos, envidias o divisiones.
El poder no es de por sí bueno ni malo. Su moralidad depende de los propósitos para los cuales es usado. Hay un uso cotidiano, que pasa inadvertido, pero puede ser creativo y estimular nuestro crecimiento personal y comunitario, por ejemplo:
* El poder de la información: es importante poseer información o tener acceso a ella. Debemos compartirlo y ser selectivas y no pasar rumores o chismes que destruyan y dificulten la comunicación.
* El poder de los contactos: establecer redes de trabajo y contactos que nos ayuden en nuestra vida cotidiana y trabajo es fundamental para el desarrollo creativo.
* El poder del reconocimiento: es importante reconocer a las otras personas, llamarlas por sus nombres. Reconocer los títulos académicos de nuestras mujeres. Comenzar el diálogo afirmando lo positivo de la otra persona antes de expresar nuestras propias afirmaciones.
* El poder de las respuestas sensibles: a las mujeres nos cuesta trabajo decir que no.
Estamos educadas para el sí, pero podemos decir NO; y cuando sea necesario presentar propuestas o demandas.
Mª Carmen Martín Gavillero
Mujeres y Teología. Ciudad Real

viernes, 1 de marzo de 2013

Una mujer llamada Andalucía

"Andalucía, si fuera persona, desde luego sería mujer". Con esta frase resume Mercedes de Pablos, concejala en el Ayuntamiento de Sevilla, la similitud y la simultaneidad entre la lucha por la igualdad y la lucha por la autonomía de una comunidad maltratada, humillada y relegada tras 40 años de dictadura. A Mercedes de Pablos, que peleaba entonces por ser tan buena periodista o mejor que sus compañeros hombres, la llamaban la niña. A Andalucía, la trataban como si fuera más pequeña y menos talentosa que las denominadas comunidades históricas. "Y claro, cuando tú dices la niña y ves aparecer a Mercedes de Pablos, que cuando abre la boca, que cuando escribe... demuestra que es una potencia del periodismo, pues dices, llámela doña Mercedes, por favor", reflexiona María Esperanza Sánchez, veterana periodista que aquel 4 de diciembre ya trabajaba en la SER. Ese día, el pueblo salió a la calle para que a Andalucía la llamaran doña Andalucía y todos los que allí se manifestaron comenzaron a entender que aquello no era una cosa de hombres, como todo lo anterior; aquello era, tenía que ser ahora, una pelea compartida.
"La lucha por la autonomía suponía un salto impresionante en la lucha por la igualdad, que estaba saliendo de la clandestinidad. Los hombres y las mujeres que se echaron a la calle sabían que el futuro tendrían que construirlo entre todos", añade Sánchez, que tiene grabada todavía hoy una escena en su corazón: una mujer bajaba por una calle del centro de Sevilla, vestida de negro como lo hacían aún las mujeres mayores de los pueblos. Llevaba una toquilla sobre los hombros, también negra y, al brazo, una cesta con algo que tapaba con un pañito. Ya se había conocido cuál sería la "pregunta indecente" que el Gobierno de UCD haría a los andaluces en el referéndum, pensando que regía la consideración de pueblo atrasado que no sabría qué decir ante aquel interrogante rebuscado y jeroglífico, afirma la periodista. "¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo 151 de la Constitución a efectos de su tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?".
Y, sin embargo, prosigue María Esperanza Sánchez, aquella mujer a la que ese Gobierno consideraba tonta ya avisaba de lo que iba a hacer. Lucía sobre la toquilla una pegatina de la bandera de Andalucía con una leyenda en el centro, un reto, una respuesta, una advertencia: "Yo voto sí". Fueron también las mujeres las que llenaron los balcones, los tendederos, todo artilugio del que se pudieran colgar, para que ondearan al aire, las banderas andaluzas, recuerda con emoción Sánchez. "Fue el primer pueblo del Estado que hizo real el derecho constitucional a decidir y acceder a la autonomía por la vía del artículo 151", concluye.

El altavoz de las mujeres periodistas

Fueron también destacadas mujeres las que transmitieron lo que en Andalucía estaba sucediendo en esos momentos de efervescencia democrática. "Es muy importante destacar el gran papel que desarrollaron las periodistas, informando, explicando lo que significó ese día 4, festivo, sólo empañado cuando nos enteramos más tarde de la muerte de Caparrós.
Ellas, las mujeres periodistas, fueron el altavoz de la autonomía, la vivieron, la sintieron y la contaron", resume la primera consejera de la Junta, Amparo Rubiales, hoy presidenta del PSOE andaluz. La combativa Pilar del Río radió en directo la manifestación: "Éramos pocas pero las suficientes para tener brillo propio". "Vivir todo aquello como periodista fue un privilegio, una suerte y algo que todavía me emociona cuando lo recuerdo como lo más gratificante de todo lo que, profesionalmente y como ciudadana, me ha tocado vivir", explica María Esperanza Sánchez.
Margarita Jiménez echaba humo en la redacción de ABC. "Mis vivencias como periodista, y también como mujer, fueron muy profundas. Llevaba en esos momentos un año de mi vuelta laboral-profesional de Madrid, y ABC de Sevilla se volcó con los preparativos de aquella jornada, desde los más pequeños detalles. Por ejemplo, recuerdo la aportación de la familia de Blas Infante con su bandera, que figuraría, llevada por niños, en la cabecera de la manifestación, o al cabildo Catedral que autorizó el repique especial de las campanas de la Giralda", cuenta Jiménez. "No soy nacionalista, sin embargo, creo que el 4 de diciembre de 1977 se desbordó la propia concepción nacionalista. Por primera vez los andaluces se pronunciaban alto, fuerte y claro, con unidad y solidaridad. No queríamos más pero sí lo mismo que otras comunidades. A mí me pareció, y así lo pensé al subir por las escaleras del Ayuntamiento de Sevilla para la locución de los líderes desde el balcón, que sólo por ver aquello merecía la pena regresar a mi ciudad, y así se lo dije a varios colegas, que hoy, por desgracia, ya no están aquí", añade. 

Camino pedregoso

Aquella fecha arrancaba inexorablemente el camino para seguir trabajando por la igualdad con más fuerza que nunca. La lucha no fue fácil. "Desde el punto de vista de la representación, del liderazgo, de la pancarta y de la presencia institucional, como siempre ocurría entonces y como todavía sigue ocurriendo ahora, la presencia de las mujeres era infinitamente menor", sostiene Amparo Rubiales. Unos meses después del 4 de diciembre, una jovencísima Marta Carrasco que disfruta recordando el día del referéndum en el Casino de la Exposición, comenzaba a trabajar en El Correo de Andalucía.
Entre las muchas "situaciones" que tuvo que aguantar, destaca esta: "Fui a cubrir una parada militar un día de las Fuerzas Armadas en la Plaza de España, en Sevilla. Pero cuando llegué con todas mis acreditaciones y credenciales, el militar que estaba en la entrada me dijo: ‘No, no, las señoras tienen que ir por aquella puerta'. ¡Y estaban pasando mis compañeros varones periodistas por mi lado! Y le dije, no, no mire usted, y le enseñé mi acreditación, yo soy periodista. ‘No, no, las señoras por aquella puerta', insistió. Me tiré media hora hasta que pasó el entonces jefe superior de Policía, me conoció y me dijo: ‘Marta, ¿qué haces aquí?'. Pues que no me dejan pasar porque soy mujer y no comprenden que mujer y periodista van juntos". 
Había tanto que hacer por la igualdad entre hombres y mujeres como por el desarrollo y la modernización de Andalucía. "Fue de las cosas más trabajosas de mi vida, el poder ir en esas listas. Y, además, no estaba previsto que saliera. Y fijaros bien, que era secretaria general del Partido Socialista en Sevilla", relata Ana María Ruiz-Tagle en el documental Las Constituyentes sobre las primeras elecciones democráticas de 1977. Ruiz-Tagle y Soledad Becerril, de la UCD, fueron dos de las cinco primeras mujeres diputadas andaluzas en esas nuevas Cortes españolas. "Mis compañeros, cuando intervenía, me decían ‘oye Ana, muy bien'. Ah, muchas gracias, pero no me vayas a poner nota, ¿eh? No me vayas a poner nota que yo a ti no te la he puesto", recuerda Ruiz-Tagle.  
La Constitución del 78, con sus virtudes y defectos, desencadenó todo lo demás. Becerril, fundadora de la Ilustración Regional -avanzadilla de la lucha por la identidad andaluza- llegó a convertirse en la primera ministra de la democracia en 1981. Ese mismo año, el Gobierno de UCD aprobó la Ley del Divorcio, no sin la oposición de la derecha. Y también en 1981 se modificó el Código Civil en materia de filiación, patria potestad y régimen económico del matrimonio, "lo cual significó al fin el reconocimiento de la igualdad de la mujer casada", escribe Rubiales en Una mujer de mujeres. 
La Transición y la autonomía andaluza sentaron, por tanto, las bases para la igualdad y la recuperación de los derechos de las mujeres que hoy, desafortunadamente, los recortes económicos e ideológicos impulsados por ministros como Alberto Ruiz Gallardón parecen de nuevo poner en peligro. "De aquello hace 35 años y no se ha logrado lo que muchas aspiramos", lamenta Jiménez. "Lo que inquieta es la duda de si las jóvenes saben que no solo no está todo hecho, sino que lo conseguido se puede perder si no se está alerta, si no se sigue peleando. Las mujeres siguen estando llamadas a no bajar la guardia", avisa María Esperanza Sánchez.

jueves, 14 de febrero de 2013

El Nobel de la Paz para Malala

VICTORIA!!!
Gracias a vuestras firmas, varias decenas de diputados nominarán a Malala al Nobel de la Paz. Esta es una gran victoria por la educación de las niñas en todo el mundo.

 Tarek Fatah, la persona que inició la primera petición de "Un premio Nobel para Malala" vive en Canadá pero ha conseguido apoyo de personas en muchos otros países. Siguiendo su ejemplo, otras personas han creado la misma petición en sus propios países para pedir a sus diputados que se unan para nominar a Malala al Nobel.
 Malala Yousafzai

El 9 de octubre de 2012 Malala Yusufzai, una niña pakistaní de 15 años, recibió un disparo en la cabeza por parte de un pistolero talibán en respuesta a la campaña que puso en marcha contra la destrucción de los colegios para niñas en su país. Malala arriesgó su vida para reclamar el derecho a la educación de las niñas en todo el mundo. La valentía de Malala ha provocado un movimiento global que considera que debería recibir el Premio Nobel de la Paz el próximo año.
El primer paso para conseguirlo es que Malala sea nominada al premio.  Sólo algunas instituciones, como los parlamentos, tienen opción de presentar  nominaciones. Por eso en varios países ya se han creado peticiones pidiendo a los grupos políticos presentes en el parlamento que nominen a Malala para el premio.
En Ayuda en Acción creemos que España debe sumarse a este movimiento. Por eso hemos creado esta petición para pedir al presidente del Congreso, Jesús Posada, y a los portavoces de todos los grupos parlamentarios que unan sus voces para nominar a Malala al Nobel de la Paz. Fírmala ahora.
Desde hace más de 30 años, Ayuda en Acción trabaja junto a algunas de las  comunidades más pobres en 22 países del mundo y sabemos por experiencia que hay muchas “Malalas” que incluso poniendo en riesgo sus vidas, luchan para  conseguir que todos y todas podamos disfrutar de los mismos derechos. Por  este motivo, consideramos que conceder este premio a la joven Malala enviaría  un claro mensaje de apoyo a todas estas personas que defienden los derechos humanos y la igualdad entre hombres y mujeres en todo el mundo, incluyendo el derecho a la educación de las niñas.

domingo, 10 de febrero de 2013

CAMPAÑA MANOS UNIDAS: No hay justicia sin igualdad



Cartel Campaña Manos Unidas 2013
La Campaña de este año, centrada en la promoción de la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer, se celebra con el lema: “No hay justicia sin igualdad”. La causa de la justicia nos apremia. Sólo el reconocimiento de la igual dignidad del hombre y la mujer nos permitirá construir un mundo más justo y el pleno desarrollo de todos. Manos Unidas quiere ser una llamada a la conciencia de la sociedad para que colabore en la defensa del desarrollo integral de cada persona y de todos sus derechos, gravemente conculcados en un mundo donde muchas mujeres son víctimas de la violencia, son objeto de explotación económica, carecen de libertad, de capacidad para tomar las mismas decisiones que el hombre o de ser titular de los mismos bienes. En esta situación, la educación juega un papel clave para acabar con las desigualdades. No podemos olvidar que dos terceras partes de las personas analfabetas del mundo son mujeres, lo cual les impide afrontar su vida en pie de igualdad con los hombres.